Análisis: Pebble, el smartwatch ya está aquí


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El 2013 ha sido el año en el que el smartwatch ha dado los primeros pasos hacia una masificación que está por ver si tendrá lugar en el 2014. Los nuevos desarrollos y los ya existentes tienen una cosa en común, tendrán que medirse con el referente del sector: el Pebble.

Diseño y calidad de construcción

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El Pebble está hecho enteramente de plástico, dándole una apariencia juvenil que particularmente no me desagrada, aunque desentonará con según que ropa o contexto social (y eso hablando del negro, el más serio). En la muñeca se siente cómodo, es ligero y se adapta perfectamente a distintos grosores, pero hay que tener cuidado de no rozarlo con nada o se nos quedará marcado con facilidad.

El centro del Pebble está coronado por una pantalla de 1.26 pulgadas de tipo e-paper, con un resolución de 168 x 144 píxeles.  El panel se ve perfectamente nítido en todo momento, aunque puede parecer un poco pequeño. Al apretar cualquier botón o al mover enérgicamente la muñeca se activa la iluminación.

A ambos lados de la pantalla, en los laterales, hay botones, generosos de tamaño y que responden perfectamente. En el lado izquierdo, además, dos pines donde se acoplan magneticamente el cable para recargar el dispositivo.

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Primeros pasos

Para la configuración inicial es obligatorio visitar la página web y seguir las instrucciones o serás incapaz siquiera de encenderlo. Tras conectarlo al pc, instalar la aplicación en el móvil, emparejarlos por bluetooth y actualizar el firmware, el Pebble está operativo.

Si por operativo entendemos que da la hora y poco más: recibe notificaciones y puedes controlar el reproductor musical. Pero las tres cosas las hace a medias: pocas configuraciones muestran la hora y la fecha de forma clara, no podemos leer desde el dispositivo todas los mensajes que nos llegan y solo podemos cambiar de canción dentro de un mismo álbum (lo de cambiar de disco o subir el volumen ni hablamos…).

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Para añadir funcionalidades y nuevos “skins” (el tipo de visualización de hora que queremos) tenemos que pasar por la tienda de aplicaciones oficial. Pero es ahora cuando nos llevamos la primera sorpresa desagradable: allí apenas hay nada. Tal vez porque todo es gratis, solo hay unos cuantos skins y la mayoría de ellos muestran la hora de forma alocada, poco practica. Así que toca descargar las aplicaciones vía web o a través de la google play store, a veces previo pago. Por ejemplo, la aplicación que permite el control del reproductor musical de forma adecuada vale 1.5 euros.

La mayoría de estas aplicaciones tienen poca utilidad real, no entiendo muy bien porque alguien querría leer un libro o jugar al ajedrez a través de esta pequeña pantalla teniendo un smartphone en el bolsillo. Lo que el Peeble necesitaba desde el primer día era contar con una serie de aplicaciones, tampoco muchas, que fueran realmente útiles.

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Esta situación parece que se solucionará con el siguiente firmware, que promete una mayor interacción entre el teléfono y reloj dando como resultado más y mejores aplicaciones,  recopiladas en una remodelada tienda. (En IOS todo esto esta disponible, para Android tocará esperar y cuando sea efectivo se actualizará este análisis)

Otra limitación que se estoy seguro se superará en próximas revisiones es la de no contar con una interface táctil. La actual, basada en los botones, dificulta el control e impide hacer aplicaciones complejas con muchas opciones.

Notificaciones

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Un correcto sistema de notificaciones son los cimientos sobre los que se debe construir cualquier reloj inteligente y será el motivo de adquisición para muchos usuarios. En este aspecto el Pebble cumple. Hay margen de mejora, pero de serie ya se pueden recibir notificaciones de múltiples aplicaciones. Especialmente bien funcionan las aplicaciones de Google, con la posibilidad de leer el email desde el reloj o las conversaciones en el Hangouts. Algo que no se puede hacer, por ejemplo, con las notificaciones de Whatsapp, limitándose a mostrar quien manda el mensaje y en que canal. En cualquiera de los casos, al llegar una notificación el reloj vibra enérgicamente haciendo imposible obviarlo.

Autonomía

Según el fabricante la autonomía de nuestro Pebble debería sobrepasar los 4 días con un uso estándar, siendo lo normal que dure entre 5-7… Los resultados obtenidos con uso bastante moderado, rondan esas cifras por la parte baja, a veces dura 5 días, a veces 4. Son datos muy buenos si lo comparamos con los del Galaxy Gear (2 días como mucho), pero aún hay camino por recorrer hasta alcanzar una cifra más asumible. Dos detalles en este aspecto que me han molestado es que el aviso de batería baja se produce momentos antes de apagarse y que no hay un indicador de batería visible.

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Resumen

El tono general de este análisis puede dar la impresión de que estamos ante un mal producto, y no es el caso: es un buen producto, pero incompleto y que está por debajo de las expectativas levantadas por sus creadores.

Aún así, estoy contento con él porque cumple bien su función principal: notificarme de los mensajes y llamadas que me llegan al móvil, pudiendo tener este sin sonido. Acompaña el precio también, con promociones queda ligeramente por debajo de los 100 euros, una cantidad muy por debajo de la competencia que ha optado por otra filosofía.

Lo mejor

  • Autonomía
  • Precio
  • Notificaciones

Lo peor

  • Escasas funciones
  • Materiales

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